Entradas

Soy un vaquero

Soy un vaquero, cabalgando en el llano, arreando a las vacas, contemplando el ocaso. Soy un vaquero, con revólver en mano, atrapando a los malos, me convierto en sherif. También puedo ser, el forajido del tren que se esconde a placer, robándose el cargamento. También puedo ser, el alcalde del pueblo, ejerciendo poder, siendo un tirano. Soy un vaquero, que mira la noche, montado a caballo, buscando las estrellas. Soy un vaquero, de bota y sombrero, de carácter sincero, y voluntad de hierro. También puedo ser, el idiota del pueblo, la dama en apuros, el apache valiente. También puedo ser, el borracho de la cantina, el viejo sabio, y el viento y el polvo. Soy un vaquero,  de harmónica y alcohol, de trabajo duro y esfuerzo, de juergas y mujeres. Soy un vaquero,  de sueños y progreso, de ansias y aventuras, recorriendo el oeste.                   

Vagabundo entre sombras

Caminando con sueños perdidos, con la suciedad en mi ropa, y mis cansados pasos siguen adelante, aferrados a seguir caminando. El camino está lleno de confusión, entre ilusiones y nostalgia. La ciudad es más complicada, inhumana y voraz. En este mundo siempre frío y gris, la risa se desvanece lentamente. En mi oído resuenan la indiferencia y la desilusión. Por la noche, continúo mi camino, con mi tristeza a cuestas. Mis cicatrices se hacen visibles, mis manos heridas una vez más. Un paraíso que se convierte en un verdadero infierno, que nos hace sentir bien. Un susurro escapa, evitando la verdad. Siempre siento que estás tan cerca, pero te escapas sin previo aviso. Caminar se vuelve doloroso, muestro señales de rigidez. Arrastrándome por el suelo, alimentándome de sobras. Cinco años de oscuridad interminable, grabados en mi interior. Mi voz siempre anhela conversaciones y amor. La luz brillante de la calle refleja tristeza, muestra mi situación en la noche. Doce días, mil noches ...